IGLESIA EVANGÉLICA PENTECOSTAL LAS ACACIAS

DOCTRINA I

sábado, 3 de abril de 2010

I INTRODUCCION A LA DOCTRINA

OBJETIVOS:


1.- Conocer la importancia de la Doctrina y su relación con el diario vivir del creyente.

2.- Definir conceptualmente Doctrina, Dogma y Teología.

3.- Discutir y participar en base al conocimiento propio sobre la salvación de Dios

y su pacto hecho con el hombre.

4.- Estudiar e indagar sobre la existencia de Dios, su auto revelación y su Palabra

como medio revelador de su voluntad.

5.- Investigar y auto evaluar nuestro desarrollo como creyente en base a

Romanos 12:1-4.

6.- Aprender como investigar doctrinas.

7.- Aprender y desarrollar conocimiento sobre las diferentes fuentes de doctrinas.

8.- Realizar un patrón de estudio doctrinal.



CONTENIDOS


• Objetivos de la Doctrina.

• Doctrina y Teología Evangélica. Posibilidades y límites de la Doctrina y la Teología Evangélica. Doctrina Histórica y Doctrina Moralista Evangélica.

• Los grandes temas de las doctrinas teológicas: Salvación y Pacto.

• Los grandes temas de las doctrinas teológicas: Un sistema para salvar. La Historia.

• El hombre formado por Jesús. Estudio de Romanos 12:1-4.

• Significado y sentido de Doctrina. Dogma. Relación entre la Doctrina y la Teología. El propósito de la Doctrina. La necesidad de una sana Doctrina en la vida del creyente. Un modelo para estudiar doctrinas.

• Las fuentes de doctrinas: las Sagradas Escrituras, las tradiciones, otros escritos y libros, doctrinas de hombres, la sociedad y la cultura.

• El patrón Doctrinal.

• Articulado de la iglesia con respecto a la doctrina.



Objetivo 1.- Conocer la importancia de la Doctrina y su relación con el diario vivir del creyente.



1.- Objetivo de la Doctrina

1.1 Todo en la vida tiene un fin, un objeto, inclusive la Teología y la Doctrina. La doctrina en sí misma mantiene tres objetivos a lograr en la vida del creyente que profesa una doctrina.

El primero consiste en aclarar la dirección en la vida, esto es, toda decisión y todo rumbo que en nuestra vida tomemos, se fundamenta en aquellos principios doctrinales que expresamos y profesamos. Nuestras decisiones deben estar condicionadas a nuestros criterios doctrinales, pues estos son principios espirituales e integrales que tratan de darnos rumbo en lo que a espiritualidad se refiere.

1.2 El segundo objetivo es ofrecer al creyente un significado de la vida. El hecho de conocer a fondo lo que creemos y por lo que creemos, produce en nuestra vida firmeza en el alma y en el espíritu. El ser humano necesita saber que su vida tiene un significado, un valor, necesita saber que trasciende y alcanza niveles que muchas veces nos parece imposibles lograr. Como seres humanos necesitamos saber cuál es el objetivo de Dios para nuestras vidas, que propósitos eternos tiene para nuestro ser y cómo han de cumplirse tales objetivos. La doctrina, nos revela a través de las Escrituras, quiénes somos, de donde venimos y hacia donde vamos. El conocer el significado de la vida a través de las doctrinas de las Escrituras, produce en nuestro corazón y pensamiento una mejor calidad de vida.

1.3 Por último, la Doctrina tiene como objeto hacernos entender la importancia de ser discípulos de Cristo Jesús. A través de las doctrinas que estudiamos, logramos profundizar nuestro entendimiento sobre lo que significa ser discípulo de Cristo. La doctrina nos lleva a comprender los sentidos más profundos de ser creyente, discípulo, hermano, sacerdote, embajador de Jesús. Por esa razón cuando estudiamos la doctrina enseñada por Jesús en el Sermón del Monte (por ejemplo); esa enseñanza nos confronta en pleno, pues nos demanda cambios radicales en cuanto a nuestra forma de pensar, decir y accionar las cosas. Nos exige actitudes y respuestas que solamente un individuo arrepentido y converso de corazón puede esforzarse para lograr. Pero para ello, es necesario aceptar su importancia para nuestra vida.



Objetivo 2.- Definir conceptualmente Doctrina, Dogma y Teología Evangélica.



2.1 Doctrina y Teología Evangélica. Posibilidades y límites de la Doctrina y la Teología Evangélica.

El conocimiento teológico y doctrinal es posible porque Dios ha hablado, Hebreos 1:1 y s.s. y ha obrado en la Historia de los hombres. El conocimiento teológico y doctrinal es posible porque el hombre ha sido creado de tal manera que puede conocer verdaderamente, aunque no completamente. La expresión intelectual de la verdad es la meta de la investigación doctrinal y teológica, pero ahora sólo conocemos en parte en espera del día cuando conoceremos como somos conocidos por Dios 1 de Corintios 13:12. Por ello, aparte de las posibilidades que nos ofrecen la doctrina y la teología, también existen límites. Estos son:

• Nuestro entendimiento finito, no podemos saberlo todo (Job 11: 7, Romanos 11:33)

• El estado imperfecto de las otras ciencias como las naturales, filosóficas y morales.

• Lo inadecuado del lenguaje humano.

• Lo incompleto de nuestro conocimiento de las Escrituras.

• El silencio de la revelación bíblica sobre ciertos temas.

• La falta de discernimiento espiritual.

Es imposible alcanzar el conocimiento de Dios solamente por medio del intelecto, para saber de las cosas divinas, el corazón debe acompañar a la inteligencia. La doctrina y teología pues, nos hacen modestos, nos invitan a la humildad.

2.2 y 2.3. Doctrinas histórico y moralista evangélicas

La Doctrina y la Teología Evangélica, llamada también Doctrina y Teología Reformada (por recoger los grandes principios de la Reforma del siglo XVI), es una enseñanza contrapuesta totalmente a otros movimientos como el Católico Romano, el racionalismo, el sentimentalismo, el moralismo y así, otras corrientes de pensamiento humano, elaboradas durante la Historia de la humanidad.

La característica fundamental de la Doctrina y Teología Evangélica, es su voluntad de prestar gozosamente obediencia a la autoridad soberana de Dios tal como ésta se expresa en su revelación, registrada hoy en los libros canónicos de la Escritura Hebreo Cristiana. Esta Escritura es la fuente, la norma y la regla infalible de fe para todo aquel que profesa ser cristiano, pues en ella se encuentra la revelación objetiva de Dios, centrada en la obra redentora de Jesús.

Por consiguiente, la primera tarea de la Doctrina y Teología Evangélica es escuchar la voz de Dios por el Espíritu y por medio de la Palabra escrita llegada hasta nosotros. Luego, se trata de emplear todos los recursos de nuestra personalidad regenerada por Cristo, la mente iluminada, los sentimientos y las emociones reorientadas y la conciencia limpia de obras muertas, Hebreos 9:14, con el fin de presentar esta verdad divinamente garantizada, por haber sido divinamente revelada de manera sistemática. En esta labor, no olvidaremos las lecciones valiosas de nuestra experiencia, tanto históricas como personales, ni descuidaremos tampoco las herramientas del intelecto, las emociones y los impulsos básicos de nuestra naturaleza humana, pero por encima de todo esto, y sirviendo de norma suprema, se halla la luz de Dios.

La Doctrina y la Teología Evangélica por lo tanto, son para nosotros la explicación de la Palabra revelada y vivencia de esta misma Palabra. Es una tarea bíblica la nuestra. Así, nos vinculamos a la gran doctrina reformada de la Sola Scriptura, y aún más; seguimos en la línea de los apóstoles y del Señor mismo cuando aclaraba toda cuestión con la frase contundente: “está escrito”. Esto bastaba para él y es suficiente para nosotros.



Objetivo 3.- Discutir y participar en base al conocimiento propio sobre la salvación de Dios y su pacto con el hombre.



3.1. Salvación y Pacto, uno de los grandes temas de las doctrinas teológicas.

Los grandes temas de las doctrinas teológicas no son otros que los grandes temas de la revelación bíblica. El tema central es la cruz de Cristo, punto focal de toda teología y doctrina, y a partir de ella, fluyen todas las demás realidades divinas. Como lo expresó una vez Lutero: “La teología de la cruz es la teología de la luz”.

El mensaje central de la Biblia es el Pacto de Dios con los hombres. A partir de este concepto del Pacto hallamos el hilo conductor de toda la historia de la salvación, la cual toma en ambos Testamentos tres aspectos fundamentales, que son:

• Existe un dador de la salvación.

• Existe un camino de la salvación y

• Existen los herederos de la salvación.

Esto mismo podemos expresarlo de otra manera, en términos de Pacto, así:

• Hay un mediador del Pacto.

• Las bases del Pacto están establecidas; y

• Hay un pueblo del Pacto.

Dios mismo es el Salvador de su pueblo; es él quien confirma su Pacto misericordioso. El Mediador del Pacto, el Dador de la salvación, es Jesucristo, el Hijo de Dios. El camino de la salvación, las bases del Pacto, lo constituye la gracia de Dios que demanda de su pueblo una respuesta de fe y de obediencia. Los herederos de la salvación, el pueblo del Pacto, son el Israel de Dios y la Iglesia de Dios.

El mensaje central de la Escritura, lo que le da su unidad básica y maravillosa, es el fruto de la voluntad salvadora de Dios trino: el Padre que llama a la salvación a los hombres; el Hijo que efectúa dicha salvación y el Espíritu Santo que la aplica, haciéndola fructificar para santificación 1 de Pedro 1:2.



Objetivo 4.- Estudiar e indagar sobre la existencia de Dios, su auto-revelación y su Palabra



4.1. Los grandes temas de las doctrinas teológicas: a) Un sistema para salvar

Los grandes temas de las doctrinas teológicas constituyen un sistema organizado para ayudarnos a entender la salvación de Dios, en este sistema los temas son los siguientes:

• Hay un Dios que es hacedor y legislador de todo lo que existe. (La existencia de Dios).

• Dios se ha revelado al hombre por medio de su Palabra, la Escritura como revelación de Dios.

• Dios es un ser personal, puesto que en su naturaleza lo revela, en sus decretos y sus obras.

• El hombre es creación de Dios, mantiene semejanza original con Dios y al pecar viene su consiguiente depravación.

• La redención por medio de la obra de Cristo y por el Espíritu Santo, es directa al hombre pecador.

• Tanto Jesús como su Espíritu, fundan la Iglesia y conforman su naturaleza.

• El final del estado presente de las cosas, ha de ser consumado en el Hijo y el cumplimiento total de su Palabra.

4.2. Los grandes temas de las doctrinas teológicas: b) La Historia

Cuando consideramos el camino de la reflexión doctrinal y teológica a través de la Historia, nos percatamos de que ha seguido lógicamente el mismo sistema de estudio sistemático de las doctrinas. Para profundizar en las grandes verdades de la revelación divina, haciendo frente, al mismo tiempo a los errores que se le oponían. Estas son:

• SIGLO I: La Apologética o defensa de la fe, para armonizar las exigencias del conocimiento intelectual con el Evangelio.

• SIGLO III – IV: La naturaleza de Dios, un Dios en tres personas, la Trinidad, disputas teológicas sobre su naturaleza, tales como el Monaquismo, Arrianismo y Macedonianismo.

• SIGLO V: Controversias antropológicas, el hombre como cuerpo, alma y espíritu, Agustín contra Pelagio.

• SIGLO V – VII: Controversias Cristológicas, Jesús verdadero Dios y hombre, posiciones como el Apolinarismo, Nestorianismo, Eutiquianos y Monofisitismo.

• SIGLO XI – XVI: Controversias soteriológicas, la salvación, la expiación y la justificación por la fe.

• SIGLO XVI: Controversias eclesiológicas, la autoridad de las Escrituras.

• SIGLO XVII – XX: La autoridad divina y los fundamentos de la fe controversias con el Racionalismo, el Romanticismo y el Existencialismo. El Milenio de Jesús. Controversias con el Amilenialismo, Premilenialismo, Postmilenialismo y el Dispensacionalismo. Las realidades seculares.



Objetivo 5.- Investigar y autoevaluar nuestro desarrollo como creyente en base a Romanos 12:1-4.



5.1. El hombre formado por Jesús. Romanos 12:1-4.

Ante todo lo planteado, nos preguntamos ¿qué debemos hacer? Cuando estudiamos Doctrina, nos estamos disponiendo a ser transformados por la Palabra de Dios revelada. Nos estamos colocando en las manos de Jesús, para que nos forme y nos moldee conforme a su voluntad y de una forma íntegra. El hecho está en que la Doctrina, no solamente nos dice que es bíblico y que no (siempre y cuando ésta se encuentra establecida en la Palabra), sino que fundamenta principios claros de la fe. Principios sobre los cuales el que profesa ser creyente en Jesús, ha de caminar. Cuando leemos esta porción de Romanos, el Apóstol Pablo nos invita a dicha transformación. Pablo nos indica que es nuestro deber, hacer acto de presencia ante nuestro Creador íntegramente, esto es en cuerpo, alma y espíritu. Esto es, perfecta consonancia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. Sí, debemos presentarnos ante Él, en actos de sacrificio y muerte en vida, pues debemos doblegar nuestra voluntad para realizar la del Padre. Actos cotidianos en donde se debe mostrar y vivenciar la santidad y el deseo de agradar al Padre, lo cual es nuestra forma de adorar concientemente al Dios Celestial.

Además, Pablo nos insta a que en el desarrollo de nuestro sacrificio cotidiano para hacer la voluntad del Padre, debemos estar dispuestos a ser transformados por completo, dejando que su Espíritu renueve nuestro entendimiento, muchas veces tendremos que cambiar de parecer y de criterio. Es un desarrollo, en donde en la medida en que avanzamos, más conocemos la perfecta y buena voluntad de Dios para nuestra vida. No solamente la conocemos, sino que la comprobamos para que no nos quede la menor duda.

Este desarrollo de estudio doctrinal, esta entrega a Su voluntad, producirá en nosotros un claro entendimiento sobre quienes somos, sin desprestigiar a nadie ni menospreciar a otros. Bajo esta humildad en su desarrollo, se acaban los sentimientos de superioridad y los de inferioridad, simplemente creemos que somos lo que somos en Cristo Jesús, ni más ni menos. Conforme a la medida de fe en cada uno. Es un caminar, en donde Cristo nos va formando.

5.2. Auto evaluación crítica ética, moral, espiritual y doctrinal

La edad promedio de mayoría de edad en el hombre es cerca de treinta años, si consideramos que muchos llegan a los pies de Cristo pasados después de llegar a los treinta, es necesario pensar en todo el bagaje que traemos al llegar a sus pies e independientemente de la edad en que nos encontramos con Jesús, es necesario que nos evaluemos ante Él moral, espiritual y doctrinalmente, pues muchas de las cosas que hemos practicado en el mundo, muchas de nuestras creencias y formas de ver el mundo, no están acordes a lo que realmente es y desea para nosotros. Necesitamos chequear lo que creemos y por qué lo creemos, necesitamos evaluar nuestros principios morales, para saber si están de acuerdo a los principios morales dados por Dios. Toda esta evaluación siempre a la luz de su Palabra revelada.

5.3. Nuestra actitud ante nuestro patrón viejo de doctrina

Muchas veces tenemos actitudes deportivas en cuanto a nuestra “ética propia” que realmente no es ética, simplemente son principios a conveniencia. No nos percatamos de todas aquellas mañas aprendidas, patrones copiados de familias y personajes importantes, doctrinas por las cuales hemos caminado, falsa moralidad e inclusive, la profunda mezcla sociocultural que cada uno de nosotros cargamos. Pues así, llegamos a los pies de la cruz, con ansias de ser transformados. Y cuando Jesús comienza a obrar en nuestras vidas, comienzan los conflictos internos entre la carne y el espíritu, entre lo que se debe hacer y lo que no, pero quiero hacerlo. Situaciones y circunstancias profundas e internas que están en nosotros y es necesaria la evaluación, para poder saber que debo dejar transformar en mí. (Romanos 7:14-25)

5.4. El ejemplo de Pablo. Gálatas

Cuando indagamos sobre la vida del Apóstol Pablo, ¿qué encontramos? Al abordar las Escrituras en Gálatas 1.11-24; Hechos 22:3; Hechos 23.6; Hechos 24:14 y Hechos 26:4-5, encontramos a un Pablo que tuvo la necesidad de auto evaluarse en todos los sentidos, pues la realidad de Cristo, era otra cosa completamente diferente a lo que él había profesado durante 30 años aproximadamente. Un Pablo que era conocedor de la ley, fariseo, religioso judaísta, celoso de las tradiciones e instruido por un gran maestro “Gamaliel”. Un hombre común y cualquiera con sus patrones, su cultura, su integridad, pero que necesitaba un cambio radical.

5.5. Nuestra actitud, 1 Tesalonicenses 5:21-22

¿Qué debemos hacer nosotros? El mismo Pablo nos lo dice en Tesalonicenses 5:21-22, “Examinadlo todo; retened lo bueno, absteneos de toda especie de mal”. Al evaluarnos encontraremos doctrinas, creencias, patrones, mapas conceptuales y un sin fin de situaciones, ante las cuales debemos preguntarnos qué hacer. Si son buenas y agradables para Dios, entonces las retenemos, si no, debemos desecharlas y abstenernos de ellas.

5.6. Isaías 45:9 y Romanos 9:20

Esto no lo hacemos solos, ni mucho menos lo procuramos. Es la obra de Jesús en nuestra vida que comienza a llevarnos por el camino de la salvación y de la corrección. Es entregarnos en las manos de Aquél que nos formó, para que continúe su obra. Pues somos como barro en sus manos. Él es el alfarero y sabrá que hacer en nuestra vida y cómo hacerlo, aunque muchas veces somos barro indolente e irreverente, que no queremos que el alfarero haga su voluntad en nuestra vida, así como se nos expresa en Isaías y Romanos.



Objetivo 6.- Aprender cómo investigar doctrinas



6.1. Significado y sentido de Doctrina. Doctrina.

La Doctrina es enseñanza, opiniones, ciencia y sabiduría. La Doctrina es un sistema de creencias, basada en dogmas. Son enseñanzas que se establecen en nuestra vida como principios y normas del vivir. Son enseñanzas que se dan para instruir a alguien. También es un conjunto de opiniones de una escuela literaria, jurídica o filosófica, o de una determinada religión o secta. Por ejemplo: Creer que la salvación no se pierde, creer en las manifestaciones del Espíritu Santo, etc. Son doctrinas.

6.2. Dogma

El dogma, es el fundamento de una doctrina, una verdad establecida, revelada en la Escritura, convertido a través de la Historia en credo, es una afirmación. Dogma es un punto fundamental de creencias religiosas o filosóficas. Ejemplo: La salvación, la persona del Espíritu Santo, Jesús Hijo de Dios, etc. Son dogmas.

6.3. Relación entre la Doctrina y la Teología

Para entender la estrecha relación entre Doctrina y Teología, es necesario definir qué es Teología. La Teología es la ciencia de Dios. Decimos de Dios, porque de Él procede, y sin su iniciativa de darse a conocer, no podría haber Teología en el sentido estricto del vocablo. También decimos de Dios, porque es una ciencia cuyo objeto de conocimiento es la Divinidad: su existencia, su carácter, sus propósitos para con el universo creado, para con sus criaturas, para con sus redimidos y para con la Historia.

La Teología no solamente se ocupa de Dios, sino de aquellas relaciones entre Dios y el universo que nos llevan a hablar de creación, providencia y redención. La Teología no crea sino que descubre los hechos ya existentes y sus relaciones mutuas, tratando de mostrar su unidad y su armonía en las diferentes partes de un sistema orgánico de verdad.

Esto nos conduce a la Doctrina, puesto que para conocer las doctrinas y sus fundamentos dogmáticos, es necesario indagar teológicamente en las Escrituras, pues la base metodológica e investigativa de la Doctrina proviene de la Teología como ciencia.

6.4. El propósito de la Doctrina

El propósito de la doctrina bíblica lo encontramos en tres citas claves en el Nuevo Testamento, 2 de Timoteo 3:16, 2 de Timoteo 4:3 y Tito 2:1. En 2 de Timoteo 3:16, encontramos que Pablo el Apóstol nos dice que la Palabra de Dios tiene una utilidad, un uso adecuado, el cual tiene cuatro intenciones. Estas intenciones son claramente planteadas. La Palabra doctrinal es dada para enseñar, corregir, redargüir e instruir en justicia. La Palabra está dada para enseñarnos la verdad y guardarla en nuestro corazón. Es dada para corregir nuestros errores mentales y espirituales. Fue dada para redargüir en nuestra integridad el mal que tenemos y para instruirnos con normas de vida adecuadas a la justicia de Dios, no a la nuestra. Dentro de este propósito de la Doctrina, encontramos que para cumplir tal proceso de enseñanza divino, debemos pasar por un colador vivencial de la Palabra, lo que Pablo llama en 2 de Timoteo 4:3, “sufrir la sana doctrina”, o sea, desear hacer realidad su Palabra en nuestra vida. Pues siempre nuestra voluntad se encontrará no dispuesta para hacerlo, sobre todo, con aquellas enseñanzas que nos confrontan con nuestras realidades y principios del viejo hombre. Pablo nos insta a que tratemos con esfuerzo en vivir conforme a la voluntad expresada del Padre, sin alterar su verdad a nuestra conveniencia.

Por último, Pablo en Tito 2:1, nos muestra el producto del proceso del propósito doctrinal, Si nos sometemos a su voluntad y aprendemos de Él, entonces como producto y fruto final, ha de ser que todo lo que hablemos y hagamos debe ser conforme o de acuerdo a lo que el Padre dice que debe ser, puesto que hemos conocido de Él los errores que existen y como debemos evitarlos. Él nos ha dado su autoridad proporcionalmente al conocimiento de su voluntad y aplicación de la misma. Encontramos en el desarrollo del propósito doctrinal, además, un desarrollo de nuestro carácter íntegro ante Dios, expresando su voluntad con acciones vivenciales.

6.5. La necesidad de una sana Doctrina en la vida del creyente

En el Nuevo Testamento, en 2 de Timoteo 2:15, Pablo nos expresa cuán necesario es conocer y vivir sobre bases doctrinales bíblicas. Se nos indica que todos los que profesamos ser seguidores de Cristo, debemos esforzarnos con deseo, presentarnos ante Dios con nuestras credenciales de cristiano en regla (o sea, nuestro testimonio), pues nuestra manera de obrar debe estar acorde con lo que conocemos de Su voluntad conocida y revelada en las Escrituras, para no pasar vergüenza ante la presencia del Creador, por no usar las herramientas Escriturales adecuadas en nuestra vida, sino más bien haberlas desechado e ignorado.

6.6. Un modelo para estudiar doctrinas

En el libro de Hechos 17:11, encontramos a los hermanos de Berea, los cuales actuaron ante la predicación de Pablo sabiamente. Realizaron ciertas acciones, que nos enseñan a cómo estudiar y evaluar doctrinas, sean estas bíblicas o no. En primer lugar, los habitantes de Berea que recibieron la enseñanza de Pablo, lo hicieron con empatía, o sea, con aceptación, con aprobación para escuchar con detenimiento. En segundo lugar, ellos recibieron la enseñanza con “solicitud”, esto es con deseo e interés de conocer lo que se está enseñando. En tercer lugar, los habitantes de Berea, luego de escuchar la enseñanza de Pablo, se fueron a sus hogares a indagar, a escudriñar y comparar lo que Pablo decía en relación con la Escritura, buscaron para ver si conseguían algún error o confusión. Por últimos los Bereanos, verificaron y confirmaron que las enseñanzas traídas por Pablo sobre el Evangelio y el Reino de Dios, estaban ajustadas a la enseñanza de la Torah, por consiguiente, creyeron.

Estos cuatro pasos deben ser practicados por nosotros ante las doctrinas que se nos presentan, sean estas genuinas o falsas:

• Debemos recibir con empatía.

• Debemos poner interés en lo que se nos dice.

• Debemos indagar si es verdad o falso; y

• Debemos verificar para confirmar lo que es verdad.



Objetivo 7.- Aprender y desarrollar conocimiento sobre las diferentes fuentes de doctrinas.



Cuando hablamos de doctrinas y enseñanzas, debemos entender que no todas las doctrinas que escuchamos, provienen de las Escrituras, inclusive muchas de ellas aparentan salir de los Escritos y no es así. Existen otras fuentes, otros manantiales de donde provienen doctrinas, entre las cuales se pueden mencionar las siguientes:

7.1. Las Sagradas Escrituras, los Cristianos, los Católicos, los Judíos, los Masones, los Mormones, los Testigos de Jehová, los Santeros, los Quaquerianos y otros, mantienen doctrinas que toman de las Escrituras, pero esto no es aval para creer que son doctrinas netamente cristianas, por el hecho de tomarlas de allí.

7.2. Las tradiciones, éstas son fuentes de doctrinas basadas en los criterios sociales y culturales de la humanidad, algunos grupos religiosos basan sus sistemas de enseñanzas en la tradición, como los Católicos, los Adventistas, etc.

7.3. Otros escritos o libros, entre los cuales están la Atalaya, la Torre del Vigía, Despertar, la Perla de Gran Precio, el Santo Misal, textos de Metafísica, libros de Gnosticismo, los Evangelios Dorados, etc.

7.4. Hombres, muchas doctrinas falsas fluyeron de hombres de importancia para la humanidad, entre los cuales encontramos a Buda, Confucio, Mahoma, Ghandi, Charles Darwin, Lenin, Carlos Marx. Otros no tan prominentes como Conny Méndez, Joseph Smit, Dalahi Lama, Sai Baba, Mary Baker Hedí, Carlos Russell, entre otros.

7.5. Por último encontramos la sociedad y la cultura como fuente de doctrinas, tales como el machismo, la pantallería, el amiguismo, el compadrazgo, el copismo, el facilismo, el clientelismo, el individualismo, el comodísmo. Inclusive fuentes políticas y gubernamentales como el marxismo, el nacionalismo, el socialismo, el capitalismo, el comunismo y otras provenientes de sistemas filosóficos como el existencialismo, el materialismo, el relativismo, el modernismo, etc.



Objetivo 8.- Realizar un patrón de estudio doctrinal.



Para concluir, es necesario que todo creyente en Cristo, mantenga un sistema de pensamiento doctrinal organizado, que abarque los grandes dogmas establecidos como temas de estudio y de comprensión teológica y, sobre estos temas, desglosar las doctrinas provenientes de las Sagradas Escrituras que debemos expresar en nuestra fe Cristiana. Este patrón doctrinal a estudiar a fondo, incluye los siguientes dogmas cristianos:

• Doctrina.

• Las Sagradas Escrituras.

• Dios.

• El hombre.

• Jesús, el Hijo de Dios.

• El Espíritu Santo.

• La Iglesia.

• Las Doctrinas de la Gracia de Dios.

• La Escatología.



ASIGNACIÓN PERMANENTE:



• ¿Cuáles son los estatutos de fe, principios o normas en mi Iglesia, que hablan acerca de la Doctrina?

• ¿Qué afirman y qué niegan?

• ¿Cuál es el basamento bíblico de mi Iglesia acerca de la doctrina y su enseñanza?



BIBLIOGRAFÍA



Introducción a la Teología, Autor: José Grau, Editorial CLIE, Curso de Formación Teológica Evangélica Tomo I.

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