IGLESIA EVANGÉLICA PENTECOSTAL LAS ACACIAS

DOCTRINA I

sábado, 3 de abril de 2010

II SAGRADAS ESCRITURAS

OBJETIVOS



1.- Sentar bases sobre la voluntad de Dios para nuestra vida.

2.- Conocer la voluntad divina y su importancia para la vida en base a las Escrituras.

3.- Estudiar el significado de la inspiración y de la revelación y su relación con las Sagradas Escrituras.

4.- Definir revelación general y revelación especial: conceptos, elementos, sentidos, significados, ¿cómo obran?

5.- Compartir sobre la manera en que las Escrituras influyen en la vida del creyente.

6.- Participar e investigar sobre los planteamientos doctrinales de la Iglesia en

relación a la autoridad de la Escritura.



CONTENIDOS



• La Biblia, Palabra de Dios. Dios ha hablado y ha hablado para salvar. Las Escrituras son verdad de Dios. La postura bíblico-histórica.

• Introducción a las Sagradas Escrituras como medio revelador de Dios: expresan su pensamiento, su obra, su voluntad, Jesús como la Palabra hecha carne (el Verbo), la obligatoriedad del estudio de las Escrituras y la consideración de ellas como únicas.

• Evidencias: dice y demuestra ser Palabra de Dios. La inspiración de las Escrituras según Pedro y Pablo. La opinión de Jesús sobre ellas. Autoridad y canonicidad de las Escrituras. El cánon bíblico. Las Escrituras y los apócrifos. El Cánon Judío

• Significado de revelación general y revelación especial. Las formas de la revelación, los instrumentos de la revelación: los testigos y la tradición apostólica..

• El marco de influencia de las Sagradas Escrituras.

• Planteamientos doctrinales de la iglesia en relación a la autoridad de las Escrituras.



Objetivo 1.- Sentar bases sobre la voluntad de Dios.



1.1. La Biblia, Palabra De Dios.

Dios ha hablado y ha obrado para salvar.

Dios ha hablado. Y es a partir de esta Palabra divina que nos sentimos interpelados por Dios. La Biblia, como comprobaremos, no es, pues, el resultado de los descubrimientos que acerca de Dios pudieran haber hecho algunos hombres excepcionalmente piadosos y naturalmente dotados para el misticismo, sino el relato de un proceso de auto revelación que Dios ha querido hacer llegar hasta nosotros para nuestra iluminación y nuestra salvación.

Si Dios mismo no se hubiera dado a conocer, el hombre no habría llegado nunca, por sí mismo, a tener un claro y correcto conocimiento de Dios. Esto no supone, sin embargo, que el hombre no sea capaz de intuir, de alguna forma, la existencia de un ser supremo, mayormente como Creador. Todas las religiones y hasta cierto punto, las filosofías, son un testimonio de la calidad religiosa del ser humano, si bien, al propio tiempo, estas mismas varias y contradictorias ideas religiosas, así como las múltiples y opuestas escuelas filosóficas, muestran la impotencia humana para llegar a un claro y correcto conocimiento de Dios. Dios ha dado a conocer este mensaje de salvación muchas veces y de muchas maneras, Hebreos 1:1 y el medio que Dios escogió para que su mensaje alcanzara al hombre, es la Biblia. Por esta razón se le denomina la revelación de Dios.

Dios ha obrado y ha hablado en medio de la Historia de los hombres, ha llamado y usado a hombres y mujeres (profetas y apóstoles) como instrumentos de su revelación a la humanidad. Movidos por el Espíritu Santo, estos hombres y mujeres hablaron de parte de Dios y luego pusieron por escrito el mensaje divino de que fueron hechos depositarios y así la revelación ha quedado garantizada y preservada para todos los seres humanos de todos los tiempos.

1.2. Las Escrituras son verdad de Dios

Como creyentes creemos que la verdad se halla en la Biblia; por lo tanto creemos que la Biblia es fidedigna en todas sus partes porque es el producto del “soplo de Dios” (lo que nosotros llamamos inspiración” y, por consiguiente, su enseñanza es infalible. La doctrina de la inerrancia de las Sagradas Escrituras ha sido la creencia oficial de todas las grandes Iglesias hasta el siglo XIX; ha sido confesada por las grandes decisiones doctrinales de la Iglesia Romana, la llamada Ortodoxa y las Iglesias Protestantes. Los más grandes cristianos la creyeron y la enseñaron. Siendo lógicamente sostenible, es útil para la defensa de la fe, y en este sentido ha sido empleada por los más grandes teólogos, exegetas y apologistas del Cristianismo.

1.3. La postura bíblico – histórica

La revelación de Dios en la Historia, y la salvación que se desprende de dicha auto revelación divina que culmina en Cristo, son hechos históricos únicos y sin paralelo posible. La proclamación de esta verdad levantará oposición siempre, como leemos en 1era de Corintios 1 22-23.

A lo largo de la Historia de la humanidad, la doctrina de la inerrancia de la Palabra divina ha tenido que luchar contra todas los intentos de añadir o quitar algo de valor, del texto de la revelación escrita. Ha tenido que enfrentarse contra todos los que han colocado a la tradición, la experiencia personal o la autoridad de alguna iglesia por encima de la autoridad de la Escritura, como más importante que la Palabra escrita. Negar la inerrancia de las Escrituras es negar, en último término, el fundamento sobre el cual se apoyan todas las demás verdades cristianas.

Objetivo 2.- Conocer la voluntad divina y su importancia para la vida en base a las Escrituras.

2.1. Introducción a Las Sagradas Escrituras como medio revelador De Dios

Como creyentes, reconocemos a la Palabra escrita como medio que expresa los pensamientos y la obra de Dios. Entendiendo esto como aquella parte de la voluntad divina que nosotros podemos conocer, debido a que está escrita, en contrapeso de la voluntad divina que no conocemos, pues es particular, Dios revelará a cada creyente en la intimidad de la oración y de la relación continua con Él, los detalles de su voluntad personal para cada individuo, pero ésta no se encuentra expresa en las Escrituras. Por lo tanto, muchas veces perdemos el tiempo, esperando que Él nos revele algo directamente, cuando dicha verdad ya esta plasmada en las Escrituras, el problema es que nosotros no la ubicamos o no la leemos. O peor aún, no la aceptamos. Su Palabra Escrita permanece para siempre, Salmo 119:89; Isaías 40:8; Mateo 5:18; Mateo 24:35, 1 de Pedro 1:25. Él nos ha dado a conocer su voluntad, e inclusive su Palabra escrita, fue hecha carne, Cristo Jesús, el Hijo de Dios, su Palabra o Verbo encarnado, Juan 1:18.

Por estas razones, el estudio de las Escrituras es obligatorio, así nos lo expresa la misma Palabra en Deuteronomio 17:19; Juan 5.39 y Romanos 15:4. No debemos desaprovechar la oportunidad que el Padre ha colocado en nuestras manos de conocer su voluntad expresa para nuestras vidas. Su palabra es única e incomparable con cualquier otro libro famoso que exista. El hecho de que en las Sagradas Escrituras encontramos reunidos cerca de tres idiomas maternos (griego, arameo y hebreo), más de cuarenta autores, instrumentos de Dios para plasmar su verdad en lo escrito, un recorrido sobre tres continentes (Asia, África y Europa), que abarque diferentes clases sociales y estados de ánimo, es suficiente como para ponernos a pensar sobre la “peculiaridad” de este libro, que nos llama la atención y nos invita a escudriñarlo.

2.2. Evidencias

a. Dice ser Palabra de Dios
No todos los “libros sagrados” de las demás religiones pretenden tal cosa. En el Antiguo Testamento, encontramos una historia de salvación a lo largo de los siglos narrada en cerca de cuarenta escritos, y mediante las personas más dispares, apuntando al Mesías que ha de venir, el testimonio de los profetas, el testimonio de la historia y el testimonio de la profecía. En el Nuevo Testamento, encontramos el cumplimiento de las profecías y el testimonio único de Jesucristo, el testimonio de los apóstoles, la unidad de los dos Testamentos, estructural, histórica, profética, doctrinal, moral y espiritual.

b. Demuestra ser Palabra de Dios
Si lo dicho anteriormente no fuera suficiente, tenemos agregado que la Biblia transforma a los individuos con su poder salvador y su poder edificador, transforma a los pueblos, como vemos el ejemplo con Israel y ejemplos en la historia de Europa y América. Su Palabra influye en la vida pública, en la cultura y en la sociedad. Las Sagradas Escrituras son el único medio de renovación de las iglesias y del mundo.

Objetivo 3.- Estudiar el significado de la inspiración y de la revelación y su relación con las Sagradas Escrituras.

3.1. Definición de revelación

Revelación es la acción de descubrir o manifestar lo secreto o ignorado. Es proporcionar indicios o certidumbre de algo. En este sentido, Dios, nos dejó en su Palabra revelada, la revelación directa y especial de su carácter y de su mensaje, nos envió su propia Palabra Personal o Verbo, para que, haciéndose hombre como nosotros, nos tradujese con exactitud a nuestro lenguaje y nos interpretase auténtica y claramente al Dios a quien nadie vio jamás, Juan 1:1; 14; 18.

3.2. Definición de auto revelación

La auto revelación es la acción de darse a conocer a sí mismo. Dios no es un objeto al que el hombre llega a conocer por un esfuerzo de su investigación racional, sino que es Dios el que sale al encuentro del hombre para “revelársele” y “revelarle” su plan de salvación. En otras palabras, el hombre puede conocer a Dios sólo en la medida en que éste interviene activamente para hacerse conocer.

3.3. Definición de inspiración

a. Inspiración como influencia sobrenatural


b. Inspiración como la intimidad con Dios


c. Inspiración como poder inexplicable.


d. Inspiración como el soplo recio de Dios que capacita

Inspiración es la acción de Inspirar, infundir en otros afectos, ideas, designios, etc. Se puede definir como la acción sobrenatural de Dios en los hagiógrafos que tuvo por objeto guiarlos en sus pensamientos y en sus escritos de modo tal que éstos expresaran, verazmente y concordes con la revelación, los pensamientos, los actos y la voluntad de Dios. Por esta razón, puede decirse que la Biblia es Palabra de Dios y, por consiguiente, suprema norma de fe y conducta. Webser define inspiración como “la influencia sobrenatural del Espíritu de Dios ejercida sobre la mente del hombre, influencia que capacitó a los profetas, apóstoles y demás escritores bíblicos, para exponer la verdad divina sin mezcla de error”. Mientras que en el diccionario ESPASA – CALPE, encontramos que inspiración es “la intimación que Dios hace al autor sagrado para que escriba acerca de una determinada materia, junto con una asistencia especial para que no cometa error en su exposición”. Gausen, otro escritor, nos dice “inspiración es el poder inexplicable que el Espíritu Divino ejerce en los autores de las Escrituras para guiarlos aún en el empleo de los vocablos que deben usar y preservarlos de todo error u omisión” Y por último, podemos interpretar las palabras de Pablo, relacionadas con inspiración, definiendo ésta como “el soplo recio, consciente de Dios, en el hombre, capacitándole para expresar la verdad”.

e. Sentido textual y técnico de inspiración

La palabra “inspiración” contiene en sí misma, un sentido textual y un sentido técnico. Textualmente deriva de la palabra latina “inspirare”, que se interpreta como soplo de Dios, actuando así sobre los autores bíblicos 2 de Pedro 1:21, como en los libros escritos por ellos 2 de Timoteo 3:16. En cambio, en el sentido técnico encontramos dos palabras que la definen. En hebreo tenemos a “nesh’am’ah” interpretado como un poder omnipotente y en griego “theópneustos” que se interpreta como un aliento creador. Ambas hacen referencia a la inspiración divina, para diferenciarla de la humana que es natural. La divina es sobrenatural, no es nata en el ser humano.

f. Características únicas de la inspiración divina

La inspiración divina, tanto en el sentido textual como en el técnico, marca cuatro características en sí misma; éstas son: la inspiración es única, es completa, es viva y abarca la transmisión verbal y conceptual.

3.4. La inspiración de las Escrituras

a) ¿Qué es la inspiración? 2 de Pedro 1.19-21

La inspiración es una influencia externa que produce en su objeto efectos que van más allá de sus poderes ordinarios intrínsecos. En 2 de Pedro 1:19-21, se indica que la palabra profética es inspirada y todavía más segura, porque recoge el testimonio, no de una generación, sino de muchos siglos y sobre todo, porque es palabra profética, es decir, se trata de la palabra de unos hombres inspirados por Dios.

b) La inspiración según Pablo: 2 de Timoteo 3:15-16

Pablo le explica a Timoteo las ventajas de haber aprendido desde pequeño la verdad salvadora de Dios, ¿cómo la aprendió? Tuvo buenos maestros que le enseñaron bien y debía estarles agradecido. Y tuvo la Escritura, este hecho fue decisivo, porque ella constituye la suprema garantía de la verdad salvadora. Pablo expresa que el origen o causa primera de las Escrituras radica en el “soplo de Dios”, el mismo soplo que estuvo presente en la creación del mundo, Salmo 33:6.

c) ¿Qué opinión le merecía a Jesús las Escrituras?

Jesucristo se refirió al Antiguo Testamento en términos inequívocos para señalar que se trataba de un conjunto de libros inspirados. La expresión “Está escrito” era una fórmula técnica entre los judíos para designar un libro sagrado y divinamente inspirado. Jesús la emplea para referirse a 4 de los cinco libros del Pentateuco, los Salmos, Isaías, Malaquías y Zacarías. Otras expresiones en las cuales Jesús muestra su aprobación a las Escrituras como inspiradas son que la Escritura no podía ser quebrantada, que ni una jota ni una tilde pasarían de la ley, además dijo que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito y dio un mandato imperativo cuando exige que escudriñemos las Escrituras, Mateo 4:4; Mateo 4:7; Mateo 4:10; Mateo 21:13; Lucas 24:44; Juan 10:31-36.

d) Autoridad y canonicidad de las Escrituras

La palabra “Cánon” se deriva del griego y significa norma o medida. En el lenguaje de la Iglesia llámese canónico a todo lo que se conoce como conjunto de escritos que forman la Sagrada Escritura. Se emplea, pues, en el sentido de “lista” o “catálogo” de libros inspirados por el Espíritu Santo y reconocidos universalmente por la Iglesia como Palabra de Dios. En contraposición, llamamos “apócrifos” a aquellos escritos que habiendo pretendido entrar en el Cánon no son inspirados y no pueden, por lo tanto, ser reconocidos como normativos por el pueblo de Dios.

e) ¿Cómo reconoce la iglesia el cánon bíblico?

La Iglesia reconoce como canónicos los libros que retienen las siguientes características:

 La inspiración divina ratificada por Cristo mismo o bien por alguna de las siguientes señales:

 La apostolicidad en el caso del Nuevo testamento y el profetismo en el Antiguo Testamento.

 La autoridad en la doctrina.

 La autenticidad de los escritos, es decir, su genuinidad, por lo que se refiere a autoría y otros detalles textuales.

f) Las Escrituras y los apócrifos

En cuanto a nuestra postura evangélica sobre los apócrifos, existe un texto clave que debe orientar nuestra investigación. Se trata del pasaje que hallamos en Romanos 3:1-2, 4. La ortodoxia Protestante sigue las pisadas de la Iglesia de los primeros siglos, y de los reformadores del siglo XVI, cuando pregunta al pueblo judío cuáles son los libros que componen el cánon del Antiguo Testamento. Después, pregunta a los evangelios cuál fue la actitud de Cristo y finalmente qué dijeron los apóstoles sobre el particular. El término "apócrifos" es un término técnico vinculado con la relación de ciertos libros con el cánon del AT, y que significa que, sin bien no se aprueban para la lección pública, no obstante tienen valor para el estudio y la edificación privados. Es un término que abarca una cantidad de agregados a los libros canónicos en la forma en que se encuentran en la LXX (a saber, Ester, Daniel, Jeremías, Crónicas), y a otros libros, de carácter legendario, histórico, o teológico, muchos de ellos originalmente escritos en hebreo o en arameo, pero preservados o conocidos hasta hace poco únicamente en griego; figuran en el cánon vagamente definido de la LXX, pero fueron rechazados por el cánon hebreo en Jamnia. El uso y el concepto cristianos sobre su posición fueron más bien ambiguos hasta el siglo XVI, cuando doce obras fueron incluidas en el cánon de la Iglesia Católica Romana por el Concilio de Trento; pero el pensamiento Protestante (por ejemplo Lutero, y la Iglesia Anglicana en los "Treinta y Nueve Artículos"), los admitió sólo para la edificación privada. Otras obras, no incluidas entre los doce que aquí se consideran, se denominan generalmente hoy en día "seudoepígrafos". Estas también fueron libremente utilizadas antes del siglo XVI en las distantes iglesias orientales en cuyas lenguas han sido exclusivamente conservadas (por ejemplo el Etíope, el Armenio, el Eslavo). Es más difícil determinar el número de apócrifos del NT que del AT. El término se limitará aquí a obras no canónicas atribuidas a Cristo o a los apóstoles, o que pretenden aportar información extracanónica sobre ellos. Se excluyen así las obras escritas sin esa pretensión, aún cuando durante un tiempo gozarán de una posición cuasi canónica en algunas iglesias; así también en el caso de atribuciones Cristianas a personajes del AT (o versiones cristianizadas de obras atribuidas a ellos) (Seudoepígrafos), y de la interpolación o reacondicionamiento de textos del NT con material extraño (Textos y versiones). Queda una voluminosa literatura, parcialmente preservada en griego y en latín, pero aún más en Copto, Etíope, Eslavo, y aún en Anglosajón e idiomas Europeos Occidentales contemporáneos. Algunas obras que se sabe que fueron de mucha influencia se han perdido casi completamente, y muchas de las más importantes existen actualmente sólo en estado fragmentario. Sin embargo, continuamente se hacen descubrimientos, a menudo de gran importancia para la Historia del Cristianismo primitivo. Frecuentemente surgen complejos problemas literarios, porque muchas de las obras apócrifas se prestaban a reelaboración, interpolación y plagio.

Los libros o textos apócrifos que podemos nombrar son: 1 y 2 de Esdras, Tobías, Judith, adiciones al libro de Ester, la Sabiduría de Salomón, Eclesiástico o la Sabiduría de Sisac, Baruc, capítulo 13 y 14 de Daniel, adiciones al capítulo 3 de Daniel, la Oración de Manases, 1 y 2 de Macabeos y otros. En cuanto al Nuevo Testamento, tenemos multitud de evangelios, los cuales se los adjudican a algún supuesto apóstol y variadas epístolas.

g) El Cánon Judío

El Cánon Judío utilizado por Jesús y preservada providencialmente por el pueblo de Israel, constaba de tres partes: la Ley, los Profetas y los Salmos o Escritos, Lucas 24:44.

• La Ley: Génesis, Éxodo, levítico, Números y Deuteronomio.

• Los Profetas: Josué, Jueces, Samuel, Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce restantes.

• Los Salmos o Escritos: Salmos, Proverbios, Job, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés, Ester, Daniel, Esdras, Nehemías y Crónicas.



Objetivo 4.- Definir revelación general y revelación especial: conceptos, elementos, sentidos, significados, ¿cómo obran?



4.1. La revelación general. ¿Qué es la revelación general?

Entendemos por tal la que nos es dada en la contemplación de los fenómenos de la naturaleza, y el estudio de las leyes que la rigen, en la constitución y operación de la mente y el cuerpo humanos, y en los hechos de la Historia colectiva y la experiencia personal, Salmo 8:3; Salmo 19:1-2; Romanos 1:19-20; Romanos 2:14-15; Hechos 17.27. Esta revelación es universal, pues está abierta delante de todos los hombres para su estudio y reflexión, y así ha permanecido desde siempre en todas las épocas.

a) ¿Es suficiente la revelación general?

En esta clase de revelación no hay mensaje de salvación, ni invitación a la comunión personal con Dios. A lo sumo se llega a admitir la existencia de Dios y, acaso, ciertas señales de su providencia, pero nada se sabe de su justicia, amor, carácter y de sus propósitos en relación con la creación y sus criaturas que somos nosotros. Por la revelación general podemos llegar a conocer que hay un Dios, pero seguiremos ignorando quién es y lo qué es para nosotros.

b) ¿Cómo pervierte el hombre la revelación general?

Por causa del pecado. Los problemas que el hombre se plantea, en cualquier esfera que sea, no giran alrededor de su intelecto únicamente, sino que atañen igualmente al estado de su corazón y de su voluntad. El pecado pervierte nuestro entendimiento tanto como nuestros sentimientos y nuestra voluntad, y así malea y convierte en ineficaz el testimonio de la revelación general, Romanos 1:18. El pecado que pervierte la revelación general, se hace acreedor a la ira de Dios y ello explica que la Escritura sitúe la revelación general en un contexto dominado por la manifestación de la ira divina.

c) La revelación y la religión, la imposibilidad del sincretismo

El sincretismo (sistema filosófico que trata de conciliar doctrinas diferentes) se basa siempre en la suposición de que todas las religiones positivas no son más que reflejos de una religión universal original y, por tanto, las diferencias entre ellas son variedades únicamente de grado, pero esto no es lo que aprendemos al estudiar con un mínimo de profundidad y seriedad cada una de estas religiones.

El sincretismo sostiene que no ha habido una revelación única y singular en la Historia, sino que, por el contrario, hay muchos caminos, y muy variados, para alcanzar la realidad divina; afirma también que todas las formulaciones religiosas, y todas las experiencias, son por su propia naturaleza expresiones inadecuadas de esa verdad y que, por lo tanto, es necesario armonizar tanto como sea posible todas las ideas y las experiencias religiosas de la humanidad para conseguir una religión universal para todos. El sincretismo es, esencialmente, una protesta en contra de la revelación única en la Historia que pretende el Cristianismo.

4.2. La revelación especial. La revelación y la Palabra: Dios ha hablado

Hemos visto que Dios no se manifiesta sólo por las obras de la naturaleza, sino que se ha revelado también de una manera especial en ciertos hechos de la Historia, los que culminan en la obra y persona de Jesucristo. Precisamente, uno de los títulos más expresivos que se dan a Cristo es el Verbo, la Palabra. En efecto, Cristo es la Palabra de Dios encarnada. Y de la misma manera que la palabra es el medio por el cual expresamos nuestros pensamientos, así Cristo es el medio por el cual Dios nos ha revelado sus pensamientos divinos Juan 1:18.

a) En el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, la transmisión de la plena verdad revelada no se efectúa por el mero recuerdo, o tradición. La revelación se transmite mediante libros divinamente inspirados. Se le promete a Israel que, después de Moisés, el Señor levantará profetas que, como el caudillo que los sacó de Egipto, hablarán en el nombre de Dios, Deuteronomio 18:15.

b) En el Nuevo Testamento

No es, pues, de extrañar que la norma que sirvió para el Antiguo Testamento sirva igualmente para el nuevo. Cuando el Apóstol Pedro ve cercanos sus últimos días, se preocupa de que la enseñanza apostólica sea preservada. Y para ello piensa en la Escritura. Las palabras que de él tenemos en su segunda carta, 2 de Pedro 1:12-15; 2 de Pedro 3:2, muestran cómo era consciente de que ellos, los apóstoles, en tanto que apóstoles, eran depositarios de la verdad revelada, eran los testigos vivos de Cristo.

4.3. Las formas de la revelación: teofanías, comunicaciones directas, milagros.

Según enseña Hebreos 1:1-4, Dios comunicó su revelación especial de diversas formas, pero convirtió a Israel en el vehículo de esta revelación, Romanos 3:1-2. Entre las diversas formas de la comunicación especial de Dios, destaquemos las siguientes:

• Las teofanías, o manifestaciones visibles, aunque más o menos veladas de la divinidad, como lo leemos en Éxodo 3:2; Éxodo 33:9; Salmo 78:14; Salmo 99:7, Job 38:1, Salmo 18:10-16, 1 de Reyes 19:12, Génesis 16:13 y Génesis 31:11.

• Comunicaciones directas, así como habló con Moisés, Deuteronomio 5.4, 1 de Pedro 1:11-12; Números 12:6; Números 27.21; Isaías 6, Juan 14:26; 1 de Corintios 2:12-13.

• Por medio de los milagros; éstos constituyen credenciales divinas, obradas por Dios para confirmar toda nueva comunicación divina a la humanidad. Así los milagros y la revelación van juntos.

4.4. Los instrumentos de la revelación: Los testigos escogidos e inspirados

Uno de los instrumentos de la revelación divina son los testigos. Éstos se entienden como los que dan testimonio de algo, los testigos bíblicos escucharon, vieron y palparon los hechos históricos por los que se manifestó la revelación divina, Lucas 24:31, 1 de Juan 1:1, 1 de Corintios 15:6; Hechos 26:16. Estos testigos fueron escogidos por el Señor mismo para hacer no sólo recipientes sino portadores de la revelación, para lo cual fueron equipados de manera única por el Espíritu Santo, Hechos 5.32; Juan 15:26-27. El espíritu guió a los profetas y apóstoles a toda verdad, 1 de Pedro 1:10-13; 2 de Pedro 1.21; 1 de Timoteo 2:7. No bastaba que fueran simplemente testigos. Tenían que ser testigos inspirados, ayudados por Dios y controlados por Él, para dar un testimonio veraz sin posibilidad de error.

4.5. Los instrumentos de la revelación: La tradición apostólica

Otro de los instrumentos de la revelación, es la tradición apostólica, norma para la iglesia, 1 de Tesalonicenses 2.13; 2 de Tesalonicenses 3:6. Ésta debe ser guardada y transmitida, porque dicha tradición viene de Dios y merece acatamiento, Gálatas 1.12; 1 de Tesalonicenses 2:13. La tradición apostólica nos llega a través de la Escritura, que recoge la tradición profética y apostólica, Romanos 1.1-3 y Romanos 16:25-26. Debía ser así, puesto que los apóstoles no viven siempre en el mundo, ni pueden tener sucesores, el Espíritu Santo les prometió su asistencia, no obstante, para que fueran capaces de transmitirnos siempre e infaliblemente el contenido de la revelación especial.



Objetivo 5.- Compartir sobre la manera en que las Escrituras influyen en la vida del creyente.



5.1. El marco de influencia de las Sagradas Escrituras

Las Sagradas Escrituras influyen en nuestras vidas de diferentes formas y constantemente. Cada vez que acudimos a Su Palabra para conocer Su voluntad, algo accionan ellas en nuestro interior que nos llama a la renovación y transformación del corazón y del pensamiento. Cuando leemos por ejemplo a Jeremías 5:14, Jeremías 23:29, Romanos 1:16, Efesios 6:17 y Hebreos 4:12, encontramos formas definidas de actuar de la Palabra divina en nuestras vidas. Es Su Palabra la que nos ofrece luz y calor en los momentos en que las tinieblas parecen oscurecer nuestro camino. Es Su Palabra la que tiene la función de quemar nuestro pecado ante su luz, la que nos consume, purifica, destruye lo que no proviene de Dios y transforma nuestro ser.

Es Su Palabra la que quebranta nuestro carácter, nos golpea con las más crudas realidades de nuestra voluntad y sentimientos, es Su Palabra la que nos moldea y cambia conforme a los propósitos divinos para nuestro andar. Es Su Palabra la que nos fortalece y anima a seguir caminando. Es su Palabra divina, la que corta lo dañino en nosotros, la que penetra hasta lo más profundo del ser, descubre lo oculto y nos llama al arrepentimiento.



Objetivo 6.- Participar e investigar sobre los planteamientos doctrinales de la iglesia en relación a la autoridad de las Escrituras.



ASIGNACIÓN PERMANENTE:



• ¿Cuáles son los estatutos de fe, principios o normas en mi Iglesia, que hablan acerca de la importancia de las Escrituras como norma de fe?

• ¿Qué afirman y qué niegan?

• ¿Cuál es el basamento bíblico de mi Iglesia acerca del uso de las Escrituras y su enseñanza?



BIBLIOGRAFÍA



Introducción a la doctrina, Autor: José Grau, Editorial CLIE, Curso de Formación Teológica Evangélica Tomo I

Evidencias que exigen un veredicto, Autor: Josh Mc Dowell, Editorial Vida.

El mundo del Antiguo Testamento, Autores: J. I. Packer; merril C. Tenney; William White Jr. Editorial vida.

El mundo del Nuevo Testamento, Autores: J. I. Packer; merril C. Tenney; William White Jr. Editorial vida.

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